Cuando uno se va acercando a cualquier playa de la isla de Ibiza, va comprobando como la vegetación se suele hacer más densa, como la carretera toma olor a sal y se percibe que en la siguiente curva vamos a encontrar una docena de coches aparcados indicando el final del camino.
A unos veintitres kilómetros de Ibiza y a unos diez de la parroquia de Sant Josep. Podemos acceder por carretera, tanto en coche como en bicicleta, si tenemos ganas de hacer varios kilómetros a la ida, y lo más importante, a la vuelta.
La cala está bastante cerrada y protegida, albergando una playa de unos ciento cincuenta metros de largo por unos veinticinco metros de ancho. La arena es bastante fina, contando con zonas rocosas en los extremos de la playa. La zona central es bastante buena para el baño, presentando un desnivel muy suave formado por un lecho arenoso, con más de treinta metros de zona apta para el baño. En los extremos se van a localizar zonas rocosas con grandes desniveles en los que practicar el buceo de superficie.
Durante el verano, los vientos suelen aparecer de flojos a moderados, soplando hacia el interior en la mayoría de los casos.
El mayor atractivo, sin lugar a dudas, de esta playa, es la vista a Es Vedrá. Este impresionante macizo que emerge desde el agua ha servido de inspiración a numerosas leyendas.
Cuando uno se va acercando a Cala d'Hort, lo único que ven los sentidos es un macizo imponente, casi de otro mundo, casi más alto que la cima más alta que pudiesemos encontrar. Cuando uno se acerca a Cala d'Hort sólo percibe una cosa. Es Vedrá. No hace falta un mapa para llegar hasta allí. Tomando la carretera de Sant Josep encontraremos un desvío a ocho playas del municipio. No hay más que seguir la ruta que nos lleva a la cala, y a mitad de camino, podremos contemplar a los lejos el gran islote.
Resulta curioso como parece que tenemos la playa ahí delante, pero seguimos haciendo kilómetros, tomando una carretera sinuosa, y detrás de la siguiente curva, Es Vedrá se vuelve un poco más grande. Al llegar a la playa, no tienes más que levantar la cabeza y ahí está, imponente. |