La playa de Ses Salines, o playa de Las Salinas, es más conocida por dar cobijo en sus chiringuitos a gente del famoseo, que por la belleza del paraje. Yo famosos no he visto, aunque he de reconocer que a menos que llevasen un cartelito con su nombre y méritos, tampoco sería capaz de descubrirlos. De lo que sí puedo hablar es de la playa, a la que podremos llegar desde la carretera de Sant Jordi, a mitad de camino entre Ibiza y el aeropuerto. Es importante destacar que para llegar hasta la carretera de la playa de Ses Salines, debemos abandonar la autovía a la altura de Sant Jordi. En la rotonda que sale de la población en dirección al aeropuerto deberemos tomar la indicación a la playa, también indicada como el desvío a Sa Canal. Seguiremos el camino hasta llegar al desvío hacia la playa.
Esta playa cuenta con un aparcamiento bastante extenso gracias al sistema dunar previo a la playa. Tras cruzarlo, nos encontraremos en una playa muy larga y plana, de unos dos kilómetros, donde la arena es muy fina. El lecho marino presenta unas condiciones ideales para el baño, pues sigue siendo de arena y con una inclinación muy suave. Podemos caminar decenas de metros sin que el agua llegue a cubrirnos. Además, debido a las ondulaciones del terreno, podemos encontrar grandes piscinas de poca profundidad que la marea se encarga de mantener limpias.
En el ámbito lúdico, la playa está muy bien equipada, contando con todo tipo de atracciones, incluyendo una zona de alquiler de embarcaciones a vela. En el extremo más alejado, donde la playa se transforma en un entrante rocoso, podemos ver los islotes de Es Freud y el perfil de la isla de Formentera.
Pero la playa de Ses Salines debe su nombre al lugar que nos podemos encontrar continuando unos cientos de metros por la carretera, una zona apenas visible y no muy llamativa desde la propia playa, pero que se transforma a medida que nos vamos acercando. Si vamos a pie, descubriremos las únicas vías de tren que existen en la isla, y que quedan como un simple recuerdo del paso de trenes de mercancía hacia el muelle de la sal. Aquí descubriremos un enorme embarcadero apuntando al mar, sobre una pequeña cala con casetas de pescadores. La entrada al embarcadero ha sido rodeada por pequeñas casas tradicionales que aún conservan el espíritu isleño. Sin lugar a dudas, una cala perdida de las multitudes y un lugar para unos pocos elegidos.




sobre 55 puntuaciones.| Si se quiere ver famosillos ya sabemos donde tenemos que ir |
Peter - 11/08/2010 |
| La verda es que si kieres ver gente hasta en el bocata que te vas a comer, esta es la mejor playa, según a la hora que vayas tendrás que ponerte a jugar al tetris para colocar tu toalla los colegas que se "apañen" y jueguen ellos también jajaja. |
Pauli - 13/08/2010 |
| Pues a mi es una playa que me encanta, puedes dar un largo paseito por la toda la orilla y se está de lujo. |
Joana - 18/08/2010 |
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