Las playas de Sant Joan, o San Juan, se extienden al norte de la isla. Este muncipio de la isla se extiende a través de ciento veintiun kilómetros cuadrados, y curiosamente es el menos poblado de la isla, debido a su especial constitución geográfica. Casi toda la costa esta compuesta por zonas rocosas y acantilados donde podremos encontrar multitud de pequeñas calas, algunas sólo accesibles en embarcaciones. Entre estas calas merecen especial mención cala Xucla, cala d'en Serra, el puerto de San Miguel, cala des Moltons, cala de Portinatx, cala de San Vicente, cala Xarraca, SÍllot y, sobre todo, cala Benirrás. Tambien es habitual la formación de torrentes que van a desembocar a las playas, siendo algunos espectaculares en épocas de lluvia.
Sant Joan posee una gran extensión, pero debido a la escasez de playas importantes, la zona no se ha visto afectada por la expansión turística, pudiendo encontrar las típicas extensiones agrarias con construcciones payesas, donde la agricultura tradicional sigue siendo la protagonista.
Todo este conjunto ha permitido que no sólo el municipio haya conservado la Ibiza profunda, sino que ha permitido la conservación de grandes ecosistemas que hacen de la zona un paraíso casi virgen.
El municipio está conformado por cuatro parroquias, pudiendonos encontrar la parroquia principal en Sant Joan De Labritja. Las otras tres pequeñas parroquias son Sant Miquel de Balansat, Sant Vicent de Sa Cala y Sant Llorenç de Balàfia.
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