
Santa Gertrudis de Fruitera es un pequeño pueblo enclavado en el corazón de Ibiza. A mitad de camino entre Ibiza y Santa Eulária, encontramos el desvío que nos lleva hasta sus escasas pero conocidas calles.
La iglesia sirve de presentación a una pequeña barriada de casas bajas, típicas de la isla, mezcladas con modernas construcciones. La actividad principal se ha desarrollado siempre en la plaza del pueblo, ahora convertida en zona peatonal, y muy famosa entre los lugareños por sus bares de bocadillos. En esta zona se sirve el Pa amb tomaquet con productos de charcutería y se disfruta en las terrazas o en el interior de los bares donde cuelgan numerosos cuadros.
Durante la época hippie, estos se acercaban al pueblo a veder su cuadros y productos artesanos, o a cambiarlos por comida, de ahí las galerías de arte que aún hoy existen.
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