Playas de Cala Molí en Ibiza

Cala Molí

Cala Molí

En uno de nuestros recorridos por la costa de Sant Josep, encontramos marcado en el mapa Cala Molí, una pequeña cala donde el mar ha devuelto pequeños cantos rodados. El sonido de las olas al pasar sobre ellas forman un curioso sonajero. Aunque el acceso se realiza a través de una carretera de tierra, las indicaciones para llegar son algo confusas. Y es que esta playa es muy poco frecuentada, y si es lector de estas páginas, ya sabrá que los organismos oficiales rara vez invierten en una placa de señalización si no reporta un beneficio económico importante.

Como llegar a esta cala de Ibiza.

El acceso lo podemos realizar a través de tres carreteras. La que llega desde Cala Tarida, partiendo de Sant Antoni. Desde esta carretera dejaremos el desvío a Cala Tarida a la izquierda y continuaremos por la carretera. Desde Sant Josep, quizás el recorrido más rápido, tomando la carretera hacia Cala Tarida. Al alcanzar la vista el mar, deberemos girar a la izquierda. Desde Cala Vadella, indicado si estamos recorriendo la costa de sur a norte. Aunque el camino aquí se vuelve algo más sinuoso.

Hasta llegar al cruce, no habrá problemas. Las señalizaciones son correctas. Pero he aquí que empezamos la odisea. La carretera se vuelve tierra, y entre bache y bache, alguno de importancia (ojo a los bajos de los coches), llegamos a una división de la carretera. Unos carteles de madera pintados a mano dan indicaciones sobre restaurantes y otros puntos de interés. Uno de ellos, uno muy pequeñito, indica Beach Molí si se lee con atención. Si se pasan el cruce, pueden dar la vuelta un poco más adelante, en la entrada de alguna casa donde la carretera se vuelve más ancha.

A partir de este punto, cuesta abajo, entre matorrales y pinos. El aparcamiento no es muy amplio, ni falta que hace porque esta cala tampoco reúne mucha gente.

Que encontraremos en Cala Molí

Pues una de las calas más tranquilas que hemos podido recorrer. De hecho, el cartel de la entrada define a Cala Molí como playa natural. Aunque existe una torre de vigilancia, el cartel indica con letras bien grandes que la playa no tiene vigilancia. Además están prohibidas las motos acuáticas, acampar, pescar y los animales domésticos. Aunque esto último se puede extender a todas las playas de Ibiza.  Tan sólo le falta un cartel que prohíba la entrada a los niños, porque en Cala Molí, sólo se les escucha a ellos. Y eso que hay un parque infantil, pero la peligrosidad de sus aguas, con zonas de alta profundidad, no hacen recomendable esta playa para los más pequeños. Además la playa está adaptada a personas con capacidad reducida.

La costa de Cala Molí es abrupta en sus extremos, aunque el lateral derecho tiene algunos varaderos donde la gente se baña tranquilamente. El chiringuito es bien visible y se encuentra junto a la casa de algún privilegiado, a pocos metros del agua.

Una de las cosas que más nos llamaron la atención es la forma que tienen algunos usuarios de marcar su zona en la playa. Con los guijarros que se reparten por la playa, forman cercos donde plantan sus toallas. Y claro, a ver quien es el guapo que le aparta un par de piedras para colocar la toalla. Las parejas toman el sol con tranquilidad, al susurro del agua. La cala protege perfectamente la playa del embite del mar y el entorno no puede ser más natural.

En definitiva, Cala Molí es una playa apta para la tranquilidad y el descanso. Para no molestar ni ser molestados. Un auténtico remanso de paz.