cala moltons

Cala Moltons Calas de Ibiza.

Cala Moltons

Hay lugares en Ibiza donde uno cree conocerlo todo. Un buen día encuentras una senda y piensas ¿Cómo no he visto yo esto antes? Así es Cala Moltons, un rincón en el puerto de Sant Miquel al que sólo es posible llegar a pie, o en barco. Un paraje natural dónde el sonido de las olas retumba contra los acantilados.

Como llegar a esta Cala de Ibiza

Cala Moltons se encuentra en la zona norte de la isla. En realidad es una cala dentro de otra aún mayor, la cala del Puerto de Sant Miquel. Lo primero que deberemos hacer es desplazarnos hasta allí. El camino es bastante bueno y perfectamente visible desde la población de Sant Miquel. Una carretera totalmente recta que parte del pueblo nos llevará a la zona de aparcamientos. A partir de aquí, hay que bajarse del coche o autobús y acercarse al talud izquierdo de la cala. No olvide nada, pues aunque la distancia no es mucha, no le va a apetercer nada tener que dar la vuelta.
Cuando se encuentre frente a la zona reservada al tránsito de motos acuáticas y velomares, verá a la izquierda un pequeño cartel, rústico, con el nombre de Cala Moltons pintado a mano. Siga la senda con precaución para evitar una torcedura. Tras unos metros de subida, la senda gira a la izquierda y comenzamos el descenso, mucho más seguro, a una cala de unos veinte metros.

Que encontraremos en Cala Moltons

Tranquilidad. He visitado esta cala tanto en verano como en invierno. A parte del algún curioso practicando algo de senderismo, he visto a gente llegar a los acantilados, sentarse, cerrar los ojos y tomar el sol durante horas. En verano hay algún hamaquero, y un pequeño varadero entre los pinos. Porque hay pinos, y muchos. Si nuestra intención es la de bañarnos será aocnsejable llevar algún calzado para entrar a la orilla. Aquí la fuerza del oleaje es casi nula, y los grandes guijarros parecen fruto del desprendimiento de las paredes de la cala, en algunos puntos auténticos taludes. Por la forma cerrada que ofrece, el sonido tampoco se cuela mucho, y eso que la playa del puerto suele estar llena de gente. Pero si no pasa alguna embarcación a motor, ni te enteras de que existe la civilización.
El único inconveniente que le veo a Cala Moltons lo vamos a encontrar en el enorme acantilado situado justo enfrente, donde se encuentran las cuevas de Can Marça, antiguo nido de piratas y contrabandistas. En la parte superior hay un mirador con un catalejo para mirar todo el puerto. Y la cala también. Desde este extremo, las vistas de Cala Moltons son idílicas.

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