Es Figueral Playas de Ibiza

Es Figueral Playas de Ibiza

Es Figueral Playas de Ibiza

Este fin de semana hemos aprovechado el buen tiempo para volver al extremo norte de la isla de Ibiza. En nuestro recorrido hemos visitado una gran bahía abierta sobre la que se establecen tres de las playas más hermosas del litoral ibicenco. Cala San Vicente, Aiguas Blancas y, la que hoy nos ocupa, la playa de Es Figueral, bordean una costa que imposibilita el paso de una playa a otra, aunque a veces sólo estén separadas por un pilón de piedras.

Como llegar a la playa de Es Figueral.

A pesar de ser uno de los puntos más alejados de la ciudad de Ibiza, a unos veintiocho kilómetros, la playa de Es Figueral es bastante fácil de alcanzar. Para ello deberemos dirigirnos, a través de la carretera de Santa Eulalia, a la vecina Sant Carles. Una vez entramos en el pueblo, y atravesar lentamente su calle principal (Sant Carles es así, tranquilo) giramos a la izquierda en una curva cerrada con bastante precaución. Tomamos la carretera de nuevo camino a la Cala de San Vicente (Sant Vicent) y en cuatro kilómetros nos hemos plantado en Es Figueral. Un kilómetro antes, encontraremos el desvío a la derecha que nos sacará de la carretera principal, perfectamente indicado.

La playa de Es Figueral. Un jardín de paz.

Aunque ya había estado antes en esta playa, al atardecer, esta vez disfrutamos de la playa durante todo el día. Su composición arenosa es muy parecida a Aiguas Blancas. De hecho, si no fuese por una enorme roca en forma de pilón que separa ambas playas, estaríamos hablando de uno de los arenales más extensos de Ibiza. Sin embargo, a diferencia de Aiguas Blancas, la playa contiene todo tipo de servicios, con un par de casetas de vigilancia, hamacas y sombrillas.

Un par de hoteles se alzan en un extremo y a la llegada por carretera. Y, lo más importante a nuestro juicio, es que el acceso se traduce en una suave pendiente. Aiguas Blancas en cambio requiere un gran esfuerzo extra, sobre todo a la hora de volver.

Volviendo a la arena, de color dorado y algo pegadiza, su composición pesada permite unas aguas increíblemente transparentes. Los peces más pequeños nadan junto a la orilla cada vez que levantamos algo de tierra. Si les hechan pan es una auténtica gozada.

La forma de la playa también es algo curiosa. Tres tramos en forma de U coronados entre ellos por las casetas de vigilancia. En la punta de U más cercana a nuestra llegada, un pequeño embarcadero esculpido sobre un islote, con Ferrys que durante la temporada realizan los traslados a Formentera.

Con el mar hecho una balsa, se distinguen perfectamente los bancos de lisas (peces muy típicos de estas aguas aunque no suelen pescarse para el consumo humano) y los movimientos de otras especies a un par de metros de profundidad.

En los extremos de la playa, las rocas se tumban para dar paso a asientos improvisados para el bañista y la gente que pasea tranquilamente sobre sus aguas. Estamos en octubre, así que la temperatura no invita mucho al baño, aunque algunos se atreven a sacar las gafas de buceo y disfrutar del paisaje marino, casi intacto.

Y es que la playa de Es Figueral es un auténtico lugar idílico. Una playa sin mucha gente, sin gran fama, pero que recoge todo el espíritu isleño que se encierra al norte de Ibiza. No se pierdan su ficha. Muy recomendable.