Ibiza Turismo Es Cubells

Ibiza Turismo Es Cubells

Ibiza Turismo Es Cubells

Hoy le ha tocado el turno a la zona turística de Es Cubells. Yo no había estado nunca, pero mi guapísima guía sí. Hacía años. Y según me comentaba, no se parecía en nada a Es Cubells de finales del siglo pasado (parece que fue ayer eh?) Sólo dos cosas permanecían en su sitio. La iglesia y la paz que se respira.

Como llegar

Lo primero que hicimos fue tomar la carretera desde Ibiza a Sant Josep. A unos siete kilómetros nos encontramos las indicaciones del desvío a la izquierda. Un poco más de carretera estrecha y mal asfaltada y ya hemos llegado. Bueno, en vistas de la calzada que nos vamos a encontrar después, esto es una autopista.

El poblado.

Pues visto el cártel de bienvenida, y las casitas bajas que rodeaban la plaza del pueblo, no parecía nada del otro mundo. Un pueblo más de pescadores (bendita ignorancia la mía). La que llamaba bastante la atención es la iglesia. Ya sabía que era del siglo XVIII. He visto casi todas las iglesias de la isla. Me parece un legado cultural  impresionante y único. El frontal es espectacular, con el mar de fondo. Lo que no acabo de entender, es quien le ha dicho al religioso de turno que puede convertir un porche de un edificio de hace tres siglos en la terracita particular del habitante de turno. Vamos, que la carpintería metálica de las ventanas no respeta mucho la construcción original, aunque sea muy práctica. Aberraciones culturales aparte, las vistas sobre la cala de Es Cubells es impresionante.

Las Calas.

Pues casi nos quedamos sin coche. Un poco torpes, para que nos vamos a engañar, pero es que, tras pasar la primera arboleda que lleva al camino de la playa de Es Cubells, la carretera se vuelve sinuosa y con pendientes más que considerables. No lamentamos perdernos, pues las vistas son espectaculares, como los chalets de lujo que se observan ladera abajo. ¿Pueblo de pescadores dije? Una cala tras otra cala, inaccesibles, casi privadas. Algunos sólo se pueden acceder en barco. Como los que podrá ver fondeados junto a las “chabolas”. “Sí, pero son de bolos, no tienen ni chispa de arena” El consuelo del tonto.

Un paraje para disfrutar andando o en coche, con laderas enormes y cuevas inaccesibles. Con lugares tan selectos que no hace falta vigilante para no dejarte entrar. Basta con que no tengas barco.