Turismo Sant Miquel en Ibiza

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Ibiza Turismo Sant Miquel

La vida al norte de la isla es otra historia. Una historia de leyendas y aire puro. Campos verdes y pequeños poblados. Cuando hablamos de Ibiza turismo es ocio. Cuando hablamos de Sant Miquel, turismo es la más absoluta de las tranquilidades.

Como llegar.

Sant Miquel se encuentra a mitad de camino entre Sant Mateu, Sant Llorenç y Sant Joan. Puede acceder al núcleo urbano a través de cualquiera de estas tres localidades. El acceso es bastante cómodo. También existe una salida hacia el conocido Puerto de Sant Miquel, una zona altamente turística y visible desde el pueblo, pero lo bastante alejada como para alterar la calma del pueblo.

Que encontraremos.

Unas cuantas calles conforman el núcleo urbano. Casas bajas y acogedoras. Algunos bares y restaurantes en la entrada.  Y por supuesto, la subida a la iglesia fortificada de Sant Miquel, un recorrido que recomendamos realizar a pie. Las cruces en la carretera marcan el camino.

La iglesia de Sant Miquel

Esta iglesia-fortificación data según la versión oficial del siglo XVII, aunque muchos autores fechan su construcción en el siglo XIII, asentada sobre las bases de construcciones muy anteriores. En lo que todos parecen estar de acuerdo, es que su construcción está basada en una planta cruciforme, a la que se añadieron posteriormente dos naves de uso religioso.

Nos encontramos ante uno de los símbolos más auténticos de la Ibiza profunda. Un lugar dónde sólo se recoge paz y el tranquilo sentir de la gente del campo. Las paredes encaladas forman una estampa típica de la isla. La pared norte, rodeada de una inusual vegetación, está al descubierto, dejando ver una hermosa construcción en un paisaje más típico del norte de la península.

Los domingos estivales dejan paso a una demostración de bailes típicos y un pequeño mercadillo artesanal. No se lo pierda.

La estatua de Marià Villangomez

Marià Villangómez (1913-2002) fue uno de los escritores más importantes de la literatura ibicenca. Hijo de familia de bien, cursó estudios en Palma, Murcia, Barcelona y Valencia.  Escritor de versos y prosas, impartió clases en Sant Miquel de Balansat desde 1946 donde comenzó una prolífica obra literaria que le llevó a publicar en numerosas revistas y periódicos. Una estatua le rinde homenaje con una profunda sensación de paz.