Turismo en Sant Jordi. Ibiza

Iglesia de Sant Jordi

Iglesia de Sant Jordi

Quienes hayan visitado Ibiza antes de la construcción de las nuevas carreteras, recordarán Sant Jordi como lo que siempre fue. Un lugar de paso entre la zona de las salinas y la ciudad amurallada. Los que hemos vivido la transición entre uno y otro tiempo, hemos podido comprobar como este ir y venir de coches, camiones y autobuses se ha transformado en un lugar tranquilo, con gran valor como zona residencial, y lo más importante, con un valor turístico e histórico impresionante. Menos los sábados por la mañana, cuando el pueblo se agita.

Como llegar a Sant Jordi de Ses Salines

Pues no presenta mucha complicación. Sant Jordi está situado a mitad de camino entre el aeropuerto e Ibiza. La construcción de la nueva carretera, antes mencionada, ha respetado la armonía de un pueblo cada vez más pueblo. Tomando la autovía, tan sólo hemos de tomar el desvío perfectamente indicado para atravesar sus  calles. Pese a esta nueva construcción, aún quedan carreteras secundarias que dan algo de tráfico al núcleo urbano. Nos llevarán a Sant Francesc, o  playas de Ibiza como las Salinas o Es Cavallet, una ruta por los senderos de la sal.
Sin embargo hay una pequeña carretera que une con el final de los hoteles de playa d’en Bossa. No tiene nada de particular, salvo que corre entre arados, y, que a mitad de camino, los aviones parecen aterrizar encima nuestra. Un camino que aún se recorre durante el Rocío de Ibiza, coincidiendo con la popular fiesta andaluza.

Qué va a encontrar el turista.

Lo mismo que  en cualquier barrio residencial de cualquier ciudad, o casi. La posición estratégica de Sant Jordi le hace poseedor de una de las iglesias defensivas más impresionantes de la isla. No hay datos de su fecha original de construcción, pero sabemos que ya existía en el siglo dieciséis. Su orientación hacia la puesta de sol, probablemente, permitía a sus ocupantes distinguir rápidamente cualquier movimiento enemigo. Aunque hoy en día este detalle no tenga relevancia, al ocultarse el sol las salinas parecen entrar en llamas, y este reflejo sobre la iglesia de Sant Jordi le da un aspecto glorioso. Una de las estampas más bellas que hemos podido disfrutar con la cámara.
Y no podíamos despedir este artículo sin nombrar el hipódromo de Sant Jordi, donde aún hoy día se celebran carreras de caballos. Aunque por lo que realmente es conocido este lugar, es por el mercadillo variopinto que se forman los sábados por la mañana. Un consejo, si va en verano, aproveche las primeras horas. En las pistas de caballos suele haber poca sombra.