Turismo Pou des Rafals en Ibiza

Puntuales a nuestra cita con la historia, hoy decidimos realizar una ruta que incluía varios de los elementos de relevancia en Ibiza. Las indicaciones que las instituciones públicas han colocado en Ibiza nos hacían presagiar un valioso tiempo perdido. Y no nos equivocamos.

Como llegar a este patrimonio del turismo en Ibiza.

Lo primero que hicimos fue imprimirnos un mapa con el suficiente detalle. Nuestro mapa no falla y por las indicaciones que nos habían dado diversos payeses, más los carteles que esperábamos encontrar, hacían pensar que no sería nada difícil hallar el Pou des Rafals.

Desde un punto de vista histórico, los pozos (pou) habían tenido una gran importancia hasta la llegada del agua del grifo como quien dice. No sólo servían de abrevadero a las bestias de carga, al ganado o incluso a los caminantes que se desplazaban de un punto a otro de la isla.  Eran un lugar de encuentro, de cortejo, entre las distintas vendas que conformaban cada uno de los cuatro quartós en que se dividía la isla. Todavía hoy se celebran fiestas alrededor de estos pozos rememorando la tradición, aunque los tiempos, evidentemente, han cambiado.

Resumiendo, que hablamos de algunos siglos de historia, donde la mayoría de los antepasados de los isleños han formado pareja. Parece importante. Pues alguien parece haberlo resumido en cuatro piedras sin demasiado interés. Está claro que el alquiler de sombrillas y hamacas parece mucho más productivo. Para qué molestarse en señalizarlo correctamente.

Pues bien, tomamos la carretera que parte de Sant Josep a Sant Antoni. Es una buena carretera, aunque de un sólo carril para cada sentido. Al dejar atrás el poblado de Sant Agustí (San Agustín) nos encontramos con el consabido cartelito rosa que indica el desvío hacia Pou des Rafals. Dejamos atrás el desvío y empezamos la peregrinación.

Tras recorrer un par de kilómetros, empiezo a pensar que no vamos a encontrar más cartelitos. Mucho polvo y muchas casas, pero pozo, por ningún sitio. Encontramos una mujer de avanzada edad a la que preguntamos. Estaba claro, nos hemos pasado. Volvemos sobre nuestras ruedas (a las cinco de la tarde en pleno verano, o vas en coche, o te quedas en casa) y llegamos a la entrada del camino. En el punto de inicio.

Con un poco de lógica, todo se soluciona. Si los pozos servían para abrevar a las bestias, éstos tenían que estar cerca de la carretera. Miramos a nuestra izquierda y nada. Miramos a nuestra derecha y…bingo. Doscientos metros dejando atrás la carretera, semioculto por un viñedo, hay un cartelito rosa perpendicular a la carretera. Como para verlo vaya. Un pelín más lejos, una silueta con forma de pozo. Lo sabía. Nunca debí perderme la cuarta entrega de Indiana Jones.

Historias y romances en el Pou des Rafals.

Después de acordarme un poco de todos los santos a caballo, más los ancestros de un par de funcionarios, bajé del coche y me dirigí hacia el pozo. Las piedras están muy desgastadas. Existe un pequeño abrevadero a ras de suelo. !Si las piedras hablasen! El pozo está seco. No hay cubo ni cuerdas, ni protección tampoco. Creo que hace mucho que nadie pasó por aquí con una cámara de fotos. Es normal, no cobran la entrada. Atravesando el medio arco que protege el pozo, está la carriola. Es de madera. Y la impresión es que la madera es muy antigua. Se siente un poco de añoranza, de tiempos pasados. Me hubiese gustado ver la carriola funcionando para sacar un poco de agua fresca. En otra vida tal vez. Dudo que alguien le dé a estas cuatro piedras la importancia que tuvieron en su día. Dudo que alguien se acuerde de ellas más que para nombrarla en un folleto y terminar diciendo: “Cuanta historia tiene Ibiza”.

Si algún día me entero de cuando se celebra alguna fiesta, prometo editar estas líneas y visitar de nuevo Pou des Rafals.  Mientras tanto, descanse en paz.

Lo prometido es deuda. Las fiestas de Pou des Rafals se celebran el domingo posterior al 28 de agosto.

Encontrará más información en la ficha de Pou des Rafals