Turismo en Sant Antoni Ibiza

Turismo Ibiza Sant Antoni

Siempre que hablamos de turismo Ibiza, y Sant Antoni en especial, se caracteriza por las interminables noches de marcha, la fiesta en la playa y la resaca del día siguiente. Todo ello acompañado siempre por la polémica juventud inglesa que ha campado y campa a sus anchas mientras todos apartan la vista para después no tener que señalar. Pero alejado de este ambiente, a veces salvaje y siempre impúdico, se esconde una historia milenaria que algunos han olvidado y otros parece que no quieran recordar.
Este pequeño pueblo de pescadores ha sido ,desde la conquista catalana, el núcleo principal de uno de los cuartos (o quartó) en que fue dividida la isla. Aunque la historia de esta tierra, y los restos que han sobrevivido se remontan a mucho, mucho más atrás.

Sa Cova des Ví

Las pinturas rupestres de Sa Cova des Vi remontan sus orígenes a la época preromana segun los historiadores. Restauradas a finales del siglo pasado, presentan al visitante diversos dibujos con apariencia algunos de naves marinas.

Capilla subterránea de Santa Inés

La capilla subterránea de Santa Inés son un símbolo al culto. Datado su descubrimiento en la época romana, se han encontrado restos musulmanes en su interior. En el medievo se convirtió en lugar de refugio frente a los ataques procedentes del Mediterráneo. A día de hoy encontraremos un pequeño altar.

El Molí de sa Punta

El Molí de sa Punta presenta el aspecto de un coloso frente al mar. Completamente restaurado, este viejo molino harinero conserva el sabor de la antigua Ibiza, junto con la rueda del molino que permite entender un poco mejor su funcionamiento. Una buena foto le recordará uno de los elementos más auténticos de la isla.

La iglesia de Sant Antoni

La iglesia de Sant Antoni es otro punto clave que no debemos perdernos. Situada en pleno centro del núcleo urbano, la iglesia-fortaleza preservaba del ataque de piratas a los pobladores de esta enorme bahía. Sus gruesos muros, sus portones, del que quedan los arcos y la falta de ventanas al exterior facilitaban la defensa del emplazamiento.