Iglesia de Sant Carles. Ibiza

Iglesia Sant Carles

Iglesia Sant Carles

Resulta curioso, al visitar la geografía ibicenca, como al llegar a uno de esos pueblos a mitad de camino entre el campo y la vida urbana, encontramos sus calles orientadas en torno a su iglesia. En muchos casos, parece que la iglesia estuvo ahí antes que cualquier otra cosa. Y a veces resulta cierto. Esta misma impresión nos queda al visitar La iglesia de Sant Carles, en pleno núcleo urbano de la tranquila Sant Carles de Peralta (San Carlos), aunque nada más lejos de la realidad.

Como llegar a la iglesia de Sant Carles

Comencemos por ubicarnos. Sant Carles se encuentra localizado al norte de Santa Eulalia, municipio al que pertenece. A unos siete kilómetros de la principal zona de actividad de Santa Eulalia, encontramos entre campos arados, la calle principal del pueblo, y casi la única. Dos urbanizaciones más comparten hoy día un rincón tan pequeño como acogedor. Tras dejar atrás algunos comercios, nos damos de lleno con los dos puntos más representativos de Sant Carles. Un bar de esquina, el bar Anita, conocido por todo aquel que alguna vez ha pasado por Sant Carles,  y a mano derecha, la iglesia de Sant Carles.

Que encontraremos en esta iglesia de Ibiza

La iglesia es un edificio fechado en el siglo dieciocho. Por lo pequeño del núcleo urbano, se podría pensar que es la construcción más antigua, pero no. Una antigua casa del siglo diecisiete, conocida con el nombre de Es Trui de Ca’n Andreu parece ostentar el título.

En la construcción de la iglesia, se aprecian algunas variaciones respecto a otras edificaciones en Ibiza del mismo carácter.  El porche de la entrada presenta unas dimensiones no muy convencionales. Está construido sobre una doble hilera de columnas, algo realmente atípico. La nave es cuadrada en el interior, aunque rematada de forma irregular en el tejado. La capilla dedicada a la virgen del Rosario destaca sobre los laterales de la iglesia.  La parte posterior de la iglesia da por finalizada la construcción con un techo en disposición de L, y una nueva curiosidad, un segundo porche que da acceso a la capilla.

La fachada trasera de la iglesia de Sant Carles abandona el encalado blanco para dar paso a la piedra de construcción original, abandonando toda decoración frente al pequeño cementerio de la localidad.